18.10.11

Miscelánea (III)

- Tras haber encontrado mi faro y haber recibido el mayor regalo de mi vida, estoy enormemente feliz, desde luego. Todo lo que diga es poco e insignificante. Y además me vuelvo a sentir completamente naturalizado en mi tierra. Si estuviera dando palos al agua, mi felicidad sería infinita e inigualable.



- Ya lo dije en otro lugar, pero este asunto me exaspera un tanto; a quien esto escribe le gusta ver los debates de política o actualidad de las cadenas de televisión, aunque cada vez menos, porque uno acaba sintiendo hastío ante los malos modos de los parlantes y ante lo escuchado, pese a que esté bastante de acuerdo con los discursos de algunos tertulianos. Tertulianos, antigua palabra, actualmente es un "oficio" el cual en los últimos tiempos ha proliferado como hongos por radios y televisiones, especialmente por obra y gracia de la TDT. Un tertuliano activo puede tirarse un día entero en la onda o ante las cámaras, comenzando a las 7 u 8 de la mañana y finalizando la jornada a las 12 de la noche o 2 de la madrugada, pululando por radios y televisiones, públicas o privadas y pontificando y dando lecciones de prácticamente todo. Un tertuliano está plenamente capacitado para hablar de política nacional e internacional, economía, ecología, crímenes escabrosos o noticias del corazón incluso, entre otros temas. Es muy posible que veas una y otra vez la misma cara de hombre o mujer a lo largo del día y no sea un deja vu. ¿Qué iba a decir yo? Ah, sí. Hoy día la mayoría de tertulianos ya no vienen equipados con un taquito de folios, un boli o una libretita de notas, o uno o dos periódicos del día. Quizá queda alguno de esos tertulianos de la vieja escuela, pero son rara avis. Un tertuliano se desprende de su móvil y deja sobre la mesa su I-pad o miniportátil, acorde con nuestros actuales y tecnológicos tiempos. Y así empiezan a manosear móviles táctiles y tabletas, todo ello mientras tuitean y cosas por el estilo, hablan sobre la crisis, el paro, la recesión, las medidas de ahorro, el despilfarro...con dos cojones, oiga. Otros, presentadores también, se atreven incluso, como el otro día en el fallecimiento de Steve Jobs -por cierto, D.E.P., un gran hombre. Cierta es esa frase de las tres manzanas que han cambiado el mundo: la de Adán y Eva, la de Newton y la de Apple-, se atreven incluso, como digo, a "declararse adictos" al I-phone y su dependencia absoluta de dicho aparato. Informándose un poco, descubrimos el precio de las tabletas o del móvil de Apple, los cuales rondan o superan los 400 euros. Y la "adicción" al I-phone cuesta entre 30 y 80 euros al mes como mínimo, eso sin contar con todas las apps y tonterías descargables. Con todo lo que está cayendo desde hace un tiempo, ver a un susodicho tertuliano restregando sus gadgets, desde luego dan ganas de mandarlo a freír espárragos, por no decir otra cosa. Y buena parte de estos parlantes televisivos son declarados progresistas y hombres de izquierdas, supuestamente. ¿Por qué lo digo? Bueno, Apple fue creada por norteamericanos y tiene la sede en Palo Alto, Silicon Valley, cerca de San Francisco. Como tantas otras cosas, útiles, aparatos o productos que consumimos, viene de EEUU. Que haya partes o ciertos instrumentos que se construyan en Asia es indiferente; son productos de Estados Unidos, los odiados Estados Unidos de América, el Imperio, el capitalismo. Estos pijoprogres y comunistas de salón no tienen reparo alguno en vivir como norteamericanos y comprarse la última chuminada en Nueva York o Los Ángeles, para luego dar lecciones de anticapitalismo, antiamericanismo (aunque ahora, con Obama y los nuevos tiempos, resulta que sólo eran anti-Bush o anti-neocon. Ahora ya no hay guerras o escudos anti-misiles. Acabáramos) y declararse europeos o "mediterráneos". Prácticamente todos los adelantos y aparatitos disfrutables hoy día han sido creados o facilitados por obra y gracia del capitalismo. Ninguna gran mente revolucionaria amiga del Che Guevara, Castro, Mao Zedong o la aclamada socialdemocracia nórdica puede reclamar nada. Estos tertulianos (y no tertulianos) me traen a la mente algo. Recuerda un poco la famosa escena de "La vida de Brian" cuando los terroristas judíos se reúnen para despotricar contra el Imperio Romano y descubren que los romanos han creado infinidad de avances y comodidades, facilitándoles la vida incluso. Esos tertulianos (y políticos, desde luego. Y también gente de la calle) me evocan eso. Odian y critican a los imperialistas-capitalistas, pero luego viven como ellos. Habrá gente que esto les parezca una tontería, pero a mí no, porque revela una gran incoherencia y los hace un tanto impresentables. Un buen pijoprogre antiamericano bebe coca-cola o Jack Daniels, come hamburguesas y/o donuts y dulces de indescriptible composición (similares a los de Homer Simpson) sale en Halloween (una horterada, por cierto), se conecta al facebook y mil asuntos más de internet, no puede pasar sin sus famosas y aclamadísimas series de TV y por supuesto es adicto a Apple. Yo desde luego no despotrico contra los EEUU, es más, los admiro y me alegro de que sean ellos los que nos dominen en vez de los rusos -bueno, su tiempo ya pasó, pero siguen dando mal rollo- , los chinos o los árabes (y quien diga lo contrario miente) así que si dispongo de algún aparatito de esos o practico algún modo de American way of life, no me estoy contradiciendo a mí mismo.



- Vaya patochada la "Conferencia de Paz" en San Sebastián (Donosti, Pachi) entre destacados políticos vascos (a excepción de PP, UPyD y el lehendakari. Gente del PSE sí fue) y ciertos mediadores internacionales, de la calidad del corrupto ex-secretario de la ONU Kofi Annan o del mentiroso Gerry Adams, veterano del IRA, entre otros. Alta calidad la de dichos mediadores, buena parte de los cuales no tiene ni zorra idea de la cuestión. Todos, además, excepto Adams, han cobrado por sus "servicios". Después de ponerse tibios a pintxos y txakolí y poner la cartera, emiten el comunicadito. Más alfalfa. No es la primera vez, pero se ha internacionalizado el conflicto, por fin, lo cual ETA siempre ha perseguido. Cuando el fin parece estar muy cerca gracias a los métodos policiales (vaya héroes de verdad los policías y guardias civiles infiltrados) y a la unión de casi todos los políticos, no dejan de sorprender estas cesiones, y auspiciada esta Conferencia por los nada tranquilizadores hombres de Bildu, unos impresentables indeseables , para mí. Pretenden finalizar el "conflicto" sin que haya vencedores y vencidos y pasando de las víctimas, como siempre. Claro que la izquierda abertzale (bonito nombre de muy amplio y vago significado muy usada en nuestro habitual vocabulario políticamente correcto. Parece que cuando la dices estás piropeando al filoetarra, como despojándole de la violencia y la intransigencia habituales en ellos) siempre tiene quien le haga la cama, como ciertos periodistas, presentadores de noticias y presentadores de programas. Así, el señor de las gafas de un conocido programa de "humor" de la cadena del símbolo verde fosforito, cadena amiga de todo este mundillo libertario, preguntándole a una dama de Bildu sobre su negativa a "condenar la violencia", con cachondeo.

Añadido tras el comunicado del 20 de octubre: Cautela. ETA desea un final honroso y pretende acabar con 52 años de terror, 858 víctimas mortales y un número mayor aún de afectados, con una salida llena de eufemismos y orgullosa hasta el final, sin pedir perdón por nada, y sin disolverse, sin entregar las armas ni entregarse ellos mismos. Si los asesinos cobardes dejan las armas definitivamente será una noticia increíble, pero no será el final. Aunque ETA esté acabada, si Bildu y otros partidos de la misma rama mantienen su poder en el País Vasco y, cosa bastante probable, entran en el Congreso de los Diputados, los terroristas habrán ganado.



- Ya me he terminado por fín La conquista de México de Hugh Thomas, uno de mis historiadores favoritos, hispanista inglés (en general suelo preferir a los hispanistas ingleses: Geoffrey Parker, John Lynch, John Elliot, etc. Suelen ser más neutrales que los envidiosos franceses y son más hispanistas que algunos historiadores españoles, ahí es nada) quien en los últimos años se ha especializado en los años dorados del Imperio Español y sus proezas en América. Para nuestro sonrojo, suelen ser escritores e historiadores extranjeros quienes publican (llevan publicado, hace mucho tiempo) dichas obras, en mayor número comparado con los autores españoles. Personalmente la conquista del Imperio mexica es uno de mis acontecimientos y momentos históricos predilectos desde siempre, tanto por la época fascinante como fascinantes eran las propias civilizaciones que se encontraron y poco después chocaron en ese México bárbaro y civilizado a la vez (Además, México es uno de mis países favoritos, algún día intentaré explicar el por qué) o el atractivo de las figuras partícipes, desde Moctezuma a mi tocayo Hernán Cortés. Debió de ser un momento irrepetible, y siempre he soñado con esos días y años, imaginándome uno de esos hidalgos barbados que, tras un viaje en barco de dos meses, se introducían en un mundo misterioso, selvático, montañoso y completamente desconocido, repleto de indígenas y sin entender ni papa. Un mundo violento donde los mexicas-aztecas no vivían pacíficamente cultivando maíz, cacao y aguacates y bañándose desnudos en las aguas del Paraíso, felices e ignorantes. No. Otra cuestión es cuando Moctezuma y los suyos vieron aparecer a los castellanos, con sus armaduras y sus caballos, y creyeron ver en Cortés la reencarnación de Quetzalcoátl, la Serpiente Emplumada. Buena parte de los mexicas quedaron atemorizados y unos cuantos comprendieron que su mundo llegaba a su fin, como decían las profecías. Aunque pese a la aparente superioridad tecnológica, los españoles no las tenían todas consigo. La proporción en número de mexicas y otros indígenas contra castellanos era mucho mayor, y en cualquier momento se liaría la de Dios es Cristo, como ocurrió en la "Noche Triste". Cortés, Alvarado, Olid, Tapia, Jaramillo, Pánfilo de Narváez, Bernal Díaz del Castillo, Sandoval y tantos otros le echaron, además de sagacidad para aliarse con otras tribus, un par de testículos, justo es reconocerlo. Total, para que luego su proeza fuera rápidamente olvidada y años más tarde el propio Cortés muriera a los 62 , frustrado y desilusionado. Nuestras cosas. Pero qué momento único; Esos exploradores que, fascinados y aterrados, contemplaban las calles y las pirámides chorreantes de sangre y repletas de ídolos, en fabulosas ciudades sobre lagos...vistas por gente de la cual en algunos casos había visto poco mundo; sólo Cortés y unos pocos más habían estado en Valladolid, Toledo, Salamanca, Sevilla o Roma, amén de la breve experiencia anterior de La Española y Cuba. Y sólo había un modo de volver triunfante de allí. Fascina cómo un puñado de locos ávidos de oro y gloria llegaron a Tenochtitlan, se enfrentaron a una cultura en decadencia, arrasaron buena parte de ella (no la exterminaron) y de sus ruinas surgiría el Virreinato de la Nueva España y posteriormente, el país de México. Qué momento...



- El Paseo de Almería sigue siendo ese lugar donde parece haberse detenido el tiempo. Siempre está igual y se asemeja al de mis recuerdos infantiles, borrosos y mitificados. Entre la Puerta de Purchena y la renovada y hermosa Rambla mirando al mar y aireada por el viento, el Paseo conserva su aire de espacio burgués de capital de provincias, modesta y distinguida calle arbolada repleta de tiendas de ropa, pequeños y grandes negocios, bancos y agradables terrazas para tomar café, como el Coimbra o el Cervantes, helados o comprar pasteles, como en la mítica La Dulce Alianza (Con ese nombre te dan ganas de comprar el establecimiento entero). O simplemente pasear bajo la sombra de sus cuidados arbolitos; aún está en pie su legendario ficus, desde finales del siglo XIX. El Paseo bulle de vida y hermosura por las mañanas y para mí es uno de mis lugares y momentos predilectos, tanto como cuando era pequeño como ahora, cuando voy de la mano de mi pareja. Ya sea por la mañana, al atardecer o por la noche, el Paseo de Almería sigue estando igual, como cuando era un crío y andaba por él con el abrigo en Navidad, o iba con mis abuelos a dar un paseo, y mil recuerdos más. Esa calle cuesta arriba (o cuesta abajo, según se mire) forma una parte de mí muy importante y espero que dentro de 50 años siga igual. Es probable que para mí lo sea.

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